MIL ASADOS

Cómo nació MIL ASADOS

Empezó como empieza casi todo lo que después resulta útil: con un problema que se repetía siempre y que nadie había resuelto bien. La historia de Federico e Iván Gietz, padre e hijo, y de dónde salió el nombre de la marca.

Iniciador de Fuego MIL ASADOS de acero inoxidable, con el cuerpo punzonado y el mango

La escena la conoce cualquiera que haga asado seguido. Falta media hora para que lleguen los invitados, el carbón está en la parrilla y empieza la búsqueda: un diario viejo, una caja de cartón, unas maderitas. Y si no hay nada en casa, alguien sale a pedir un cajón a la verdulería de la esquina.

Un problema que se repetía

A Federico Gietz, de San Isidro, esa escena le pasaba todos los fines de semana.

«Cada vez que hacíamos un asado con amigos o con mi familia pasaba lo mismo. ¿Hay papel? No. ¿Hay madera? Tampoco. Terminábamos buscando un cajón en una verdulería, haciendo humo, abanicando el carbón o esperando a ver si prendía. Y pensé: no puede ser que todavía no exista una solución simple y reutilizable para esto.»

Tiene 58 años y, hasta ese momento, su trabajo tenía poco que ver con las brasas: venía del mundo de los seguros y las asistencias de salud. No fabricaba parrillas, no era herrero y no se consideraba un especialista en fuego. Era, simplemente, alguien que hacía asado seguido y se había cansado de improvisar el arranque.

Antes de ponerse a desarrollar nada buscó qué había dando vueltas, acá y afuera. Chimeneas de encendido, pastillas, geles, soplete. Todo resolvía una parte del problema y dejaba otra sin resolver: o había que comprar un consumible cada vez, o había que quedarse encima del fuego, o quedaba un residuo abajo del carbón.

En diciembre de 2024 se puso a trabajar en la solución.

Padre e hijo

Federico se ocupó del desarrollo, el diseño y la fabricación. Iván, su hijo, de 27 años, tomó la administración, el marketing y la logística, y hoy está al frente de la operación.

Lo que salió de ahí es lo que hoy se vende: una pieza de acero inoxidable con mango, pensada para cargarse con alcohol etílico 96°, encenderse desde su estación de carga y trabajar desde adentro del carbón o la leña. Cuando el alcohol se consume, se apaga solo.

No tiene papel, no tiene pastillas, no tiene electricidad y no se descarta: se vuelve a cargar y se vuelve a usar.

De dónde sale el nombre

Esta es la parte que más nos gusta contar, porque el nombre de la marca no salió de un brainstorming.

El primer prototipo que armó Federico lleva más de doscientos ciclos de carga encima y sigue funcionando. A partir de ese número hicieron la cuenta hacia dónde podía llegar la vida útil de la herramienta, y estimaron algo así como mil asados.

De ahí el nombre. Y de ahí también la frase que está en la página de compra: hecho para mil asados. No es una promesa de marketing, es el cálculo que dio origen a la marca.

El cuerpo hexagonal

La forma no es decorativa. El cuerpo hexagonal punzonado es lo que distribuye la llama por los costados en vez de dejarla salir sólo para arriba, y es lo que permite armar el fuego encima sin aplastar la estación de carga. Esa configuración, junto con otras, la presentaron ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) en junio de 2026 para registrarla.

Hecho en Argentina

El producto se fabrica en el país, en talleres de acero inoxidable de la provincia de Santa Fe y de Buenos Aires. Eso es lo que hay detrás del sello «Inventado en Argentina» que aparece en la portada: no es una etiqueta de origen decorativa, es dónde se diseñó y dónde se hace.

Y ya salió del país: hay iniciadores andando en Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia, Estados Unidos, España e Italia. Esa es, de hecho, la razón por la que esta página existe también en inglés y en portugués.

Más allá de la parrilla

Mientras lo probaban descubrieron que el iniciador servía bastante más allá del asado del domingo. Lo usaron en chimeneas, en salamandras, en hogares a leña y en fogones. Por eso en la página figuran esos usos: no son ideas, son lugares donde el producto ya se probó.

De la misma línea salieron después la pala y el atizador que forman el Set Parrillero.

Lo que no cambió

Entre el cajón de verdulería y la herramienta de acero hay dos años y bastante trabajo, pero el problema que resuelve es exactamente el mismo que tenía Federico un sábado a la tarde: que prender el fuego deje de ser la parte improvisada del asado.

Si querés el método paso a paso, está en cómo usar el Iniciador de Fuego MIL ASADOS. Y antes del primer encendido, conviene leer la guía de uso seguro: se trabaja con fuego y con un líquido inflamable, y eso tiene sus reglas.

Las declaraciones de Federico e Iván Gietz y los datos de la historia están tomados de la nota de Laura Andahazi Kasnya publicada en iProfesional el 30 de octubre de 2026.